jueves, 31 de julio de 2008

Ofidiofobia

Creo que lo primero por lo que odio a el tipo de animal, fue cuando un día mi abuelo, en un rancho que tenía en Puebla, con poca ayuda mató y quemó como a ocho, con veneno o no; importa poco. El cuerpo largo, con el ojo que no parpadea, y la lengua que me recuerda un aguijón. No puedo olvidar nada porque, en aquel viaje también, ocurrió que en una caminata, un primo, creyéndolo cómico, metió un animalito (una culebrita) en mi pantalón. ¡Ah qué horror! Moviendo el cuerpo entre mi pierna, llegando a la pantorrilla, yo lo único que puede... nada, deje que cayera a la tierra y ella impelida huyó por entre un matorral.
¿Por qué no tienen mano, pierna? ¿Por qué tienen únicamente cuerpo? Lo ligero del movimiento del cuerpo: reptante. Me imagino que pueden meter el cuerpo en cualquier lugar incluyendo mi garganta, habitar una tripa y de ahí por mi ano; ya cuando me devoren interiormente. O ya veo alguna en el tubo que baja del baño, inmóvil para que en un olvido, de un rápido movimiento me arranque un dedo, me muerda y me inyecte el veneno, finalmente ya enrollada en mi cuerpo clave en mi garganta la mandíbula que impida un grito.
El miedo tan brutal, tan fuerte: con oír cualquier ruido igual al que la lengua emite, tiemblo pero no me muevo ni una pulgada, todo por el temor de que a mi lado haya una. Me ocurre en cualquier lugar, no importa que la probabilidad anule el encuentro. Cuando voy a otro lugar fuera de mi hogar, me doy cuanta que toda la gente habla con lengua bípeda cada que pueden. Imagino que la gente cambia el cuerpo entero en una, que apea todo el tubo-cuerpo frente a mí, que el cráneo toma la forma de flecha, que un colmillo le brilla por entre el labio de arriba, y en el momento en que dejan de parpadear y la pupila la convierten en rajada vertical, momento en que aprieto el párpado derecho y el del otro lado fuerte, para ya no ver. Por lo que en la calle voy con un tapón de algodón para cada oreja, lo que impide el cambio por un tiempo. Tampoco puedo alejarme mucho del hogar; tarde o temprano veo alguna forma que me recuerda mi enfermedad.
El único problema que de verdad me preocupa: me inquieta mucho no poder hablar en plural.

domingo, 27 de julio de 2008

Cúmulus
recreándote
mintiendo.

Gotas
que te han recorrido
y buscan formarte
interesadas en ti:
ojos sepia
cabello cimarrón.

Manada
de cúmulos
borregos quiméricos
a la vez tú y cabra, toro y malta.
Ya frustrada;
no iguala colores
ni tu forma:
ojos, cuello, cenizas.
fermenta,
remplaza stratus por nimbus
que precipitan,
regresan a tu vuelo,
se entusiasman,
escurren por tu nariz, mentón, cabellos y rodillas,
regresan, se pierden de nuevo.
Caen, te confunden con asfalto, banqueta y árbol.

Intentarás
de nuevo ser nube
te confundirán: cerro, diamante, leona y lata.

Del Blog al Blof

¿Alguien ya dijo: el escritor no debe relegar las nuevas tecnologías? Yo sé que sí; Marco Fonz alguna vez me dijo que alguien dijo.
Es así como el uso constante del blog se populariza rápidamente entre escritores, y no-escritores, y los que se creen escritores (¿seré de los últimos?). Cosa que me parece brillantemente mal; nunca me a gustado lo popular, y detesto no encontrar las cosas que busco (pavesas.)
Lo que busco en realidad es poner de manifiesto el hecho constante y poco ligero, de la desmitificación de la literatura. Ahora, como ya no les preocupa gastar tinta y papel, hay más gente que se cree con el derecho de escribir cuanta cosa le sucedió en su aburrida vida; una casa es ser realistas, romanílistas, postnílistas, etc. y otra muy distinta ser llena-blog (arriba el derecho a expresarse libremente, pero que no busquen buenas críticas, que no se sientan todos poetas del supermercado. Es mentira lo que se dice en la película Ratatuil: “Cualquiera puede cocinar” --digo, es verdad hasta un punto, al punto de Antone Ego, no cualquiera puede ser cocinero (o cuanto arte y oficio de les ocurra), pero el cocinero puede ser cualquiera) la gente que quiera lo que sea que quiere tiene que prepararse para eso, y no creérselas de genio; porque si fueran genios ¿no creen que ya los habrían descubierto? (mentira que los genios no quieren ser descubiertos, al final se compran BMW y pasean con bellas prostitutas por Hollywood.)
Está saturación de “espacio libre” en la red, afecta también a los bueno escritores (mírenme a mí) obligándolos a mostrar sus vidas diarias, a publicar sin corrector de estilo, arriesgando su fama sintáctica, y sus temas.
Cada día, se escribe más de lo mismo, menos de lo diferente, iniciando la corriente Blogsística (semejante al box) luchas interminables de comentarios y de breves referencias. Muestran que la vida entre individuos no parece tan individual: Todos con libros amados más por la forma (ediciones primeras, de lujo, de pasta gruesa, con prólogos de) que por el contenido y no toman la filosofía de dejar fluir el río. Todos esforzados por un largo rato para no ser victima de la manzana mecánica (Xavier Velasco) pero, al final, escribiendo, en iBok o en blackberry. Muchos, burgueses inconformes con los beneficios del dinero, que intentan mostrar que también se emborrachan por problemas grandes, que muestran su cara más romántica, y menos conformista.
Por algo Blog se parece Blof (pero no me crean a mí, que al final soy envidioso y sólo tengo una acer viejita.)